ENTIDADES NEGATIVAS- B) Cómo saber si los tenemos

*Mediante nuestro Ego, Límites, Miedos y Sombras (habiendo un desequilibrio en nuestro canal, y nuestros chackras)

1. Cuando nos manipulan nuestra mente para que tengamos cierto tipo de «antojos» o tentaciones, que suelen ser los que ellos prefieren, beber, sexo, azúcar, comida en exceso, cigarro, drogas, adicciones en general, etc.

 

2. Pueden llegar a ocasionar traumas más serios como depresiones, trastornos de personalidad.. «Enfermedades Mentales»para que se dé el caso, se necesita mucho tiempo, y que sean personas de carácter más bien débil o sumiso, el Estrés que tendremos será Distres, porque nos afecta a nuestro sistema inmunológico.

 

3. También pueden ocasionar trastornos energéticos, llegando a la enfermedad, incluso tumores, ya que son cuerpos energéticos extraños a nosotros, como pequeños bloqueos.

 

4. Nos sentimos drenados, apáticos, aburridos, etc. Actitud con estrés «Hipoestrés» , y es como que algo o alguien nos “roba” nuestra energía, que dicho sea de paso está relacionado con el vampirismo psíquico.

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ALGUNOS SINTOMAS:

· Dolores de cabeza permanentes y agudos.

· Pesadillas.

· Náuseas cíclicas

· Sudores y terrores nocturnos.

· La sintomatización en forma de pequeñas punciones en las extremidades ó magullones (sin causas físicas aparentes) desaparecerán rápidamente con un tratamiento radionico.

 

Aparece una inquietud inexplicable, la opresión, sueño inquieto (a veces con la sensación desagradable del peso en el pecho como si alguien se echase encima), Al pasar algún tiempo, baja la capacidad de trabajo, se agrava el estado personal, surgen con frecuencia ataques inexplicables y enfermedades misteriosas.

 

La infección astral puede llamar aun enfermedades oncológicas y mentales muy graves.

 

Puede ser que por esto médicos no pueden encontrar ninguna enfermedad concreta en el caso de « síndrome del cansancio crónico».

 

 

Los síntomas de que en nuestro hogar existe alguna de estas entidades suelen ser olores desagradables repentinos, visión de sombras que no pertenecen a nadie y se mueven, objetos que se caen o rompen en habitaciones vacías (o donde no se pueda demostrar la incidencia de otro causante, como el viento), ruidos extraños, voces claramente audibles, comida que se pudre con demasiada rapidez, presencia de insectos, como moscas y cucarachas en cantidades sorprendentes, sombras fugaces en los espejos (suelen ocultarse ahí), ropa que huele mal al ser sacada del armario o ropero, objetos que se extravían sin causa aparente, manchas de humedad que no responden a cañerías rotas y en lugares donde es imposible que aparezcan (se dice que son portales dimensionales), plantas que se secan en interiores, aparatos eléctricos que se encienden o apagan solos, o que sufren de interferencias inexplicables, luces que parpadean de modo constante.

 

Por lo general, estos síntomas no se presentan de manera simultánea ni en su totalidad; quienes poseen buena sensibilidad tienen, a veces, sensación de ser observados o, al acercarse a determinado lugar, sentir incomodidad o cierto recelo. 

¿DÓNDE SE ALOJAN?

Estos parásitos se pueden alojar en los cuerpos; Físico, Etérico y Astral. En el cuerpo físico, se suelen alojar en la cabeza, en las zonas: dorsal, lumbar y sacra de la espalda, en la zona ilíaca, en la vagina y/o útero, en el colon, etc., en general en toda cavidad interna.

Por lo general los P.E. que se alojan en nuestro cuerpo físico, son atraídos hacia los elementos de carga positiva (+) de nuestro cuerpo, alojándose principalmente en nuestro sistema óseo.

¿CÓMO SE DETECTAN?

En primer lugar estos producen algunos antojos que nos obligan a consumir en exceso. Entre los antojos encontramos los siguientes: Dulces y chocolates, Alimentos Pesados como Carnes y Alimentos Condimentados, Tomates, Café, Tabaco, Comida chatarra, Alcohol y mayoritariamente azúcar.

 

También se manifiesta su presencia por el dolor de espalda, entre los omóplatos y/o la zona lumbar, además del cansancio excesivo, dificultad para dormir, visión borrosa, además de la sensación de tener un peso extra sobre nuestra espalda , similar a como si se cargara una mochila.

FACTORES DE RIESGO PARA SER PARASITADO

Así como el cuerpo físico cuenta con un sistema inmunológico que nos protege, también el aura cuenta con defensas. La infección siempre sucede por un debilitamiento o perforación del aura.

 

Algunas circunstancias nos colocan en situaciones de riesgo:

1-Los pensamientos negativos

A menudo, los pensamientos negativos o de baja vibración que nos rodean pueden hacernos sentir especialmente mal en momentos en los cuales no estamos vibrando a una alta frecuencia. Estar en un ambiente de personas que no nos desean el bien, o que envidian algo que tenemos o, incluso, algo que somos, puede terminar afectándonos si lo permitimos.

Cuando estamos vibrando a una alta frecuencia, las vibraciones inferiores no pueden afectarnos. Pero desde el momento en el que nosotros nos salimos de las altas frecuencias, todas estas energías inferiores pueden hacernos daño.

Esas energías tardan en afectar al cuerpo físico, pero con el tiempo sentiremos que nos falta energía, las cosas parece que no nos salen bien, pensamos negativamente, e incluso con el tiempo notaremos dolores y molestias físicas.

El típico mal de ojo no es otra cosa que esto. No son seres vivos ni seres espirituales, sino energía proyectada con mala intención que se queda en nuestra aura, pudiendo llegar a perforarla. Se les llama larvas porque esa energía para los clarividentes se percibe como unos gusanitos o hilillos.

 

 

2-La muerte de un pariente cercano, familiar o amigo.

Al estar triste, deprimido o bajo una emoción negativa bastante intensa; Tus vibraciones bajan de frecuencia, ya que sentimientos como miedo, angustia, pérdida producen vibraciones más bajas. Estos seres se sienten atraídos por las vibraciones de los familiares y amigos, es como ofrecerles comida.

Por tanto atraes su presencia y si mantienes tus bajas vibraciones consiguen perforarte el aura. También hay alto riesgo de recibir un fragmento y que se te inserte en el aura.

 

 

 

3- Aborto

Independientemente de que sea natural o inducido. No hacemos distinción. Es lo mismo que lo anterior pero la posibilidad de que el cuerpo astral del feto estalle dentro de la madre es casi del 100%. De ahí los malestares que sienten las mujeres después de un aborto.

Todas las mujeres que han experimentado un aborto tienen fragmentos en el aura si no se han hecho una limpieza energética.

 

 

4- Líneas telúricas

Son unas líneas de fuerza que se encuentran por toda la tierra. Canalizan la energía del planeta. Son muy utilizadas para cualquier ritual o para construir monumentos y templos. Pero son muy nocivas para vivir sobre ellas, nos afectan y debilitan las defensas de los cuerpos sutiles.

 

 

5- Drogas y cirujía

Evidentemente es casi imposible que obtengas un parásito por fumar marihuana o por beber unas copas de vino, pero los excesos también afectan a las defensas de los cuerpos sutiles. También dormir y descansar poco, y a deshora, puede afectar nuestras defensas.

No obstante algunos narcóticos, como el que se utiliza para la anestesia si dejan deprimidas las defensas de los cuerpos sutiles.

Los lugares donde no entra la luz del sol, y que el aire es movido por aparatos, como puede ser un quirófano; son lugares donde si entran, será muy difícil que puedan salir, como he dicho antes, son poco inteligentes.

 

 

6-Desgastes energéticos

Por esto los practicantes de magia y todos los que intentamos hacer cosas con las energías, tenemos que tener especial cuidado. Si agotas tu energía se lo pones más fácil ya que terminas debilitando tu aura.

 

 

 

DESPUÉS DE LA MUERTE FÍSICA..

Después de la muerte física el cuerpo etéreo, también llamado cuerpo sutil o astral se separa del cuerpo físico.

 

La energía de un ser humano se halla almacenada dentro del cuerpo etéreo; la información correspondiente a la personalidad o falso yo, con toda la gama de patrones emocionales y residuos físicos de las experiencias acumuladas durante la vida física, se halla registrada en este campo energético, incluyendo las experiencias de otras vidas.

 

Envuelto en este cuerpo sutil, el ser se dirige hacia la luz, la cual está siempre presente.

 

Los espíritus guías se acercan para recibir al espíritu del recién difunto. Los espíritus guías no tienen una forma definida, pueden parecer ángeles, personas queridas o pueden ser simplemente, formas de energía.

 

Los espíritus de los familiares o seres queridos pueden hacer de guía, y aunque éstos no posean forma, el difunto los reconocerá por la vibración de sus almas. Si el que viene no tiene una forma definida, los ojos, que son considerados las ventanas del alma, serán la clave para que se efectúe el reconocimiento.

 

Esto es importante ya que muchas entidades, cuyo propósito no es, precisamente, el de guiar al recién llegado, se hallan a la espera de poder “engañar” a los ilusos.

 

Éstas son entidades del servicio a sí mismo que buscan atrapar a aquellos espíritus que no posean el conocimiento suficiente para defenderse.

 

De acuerdo a William Baldwin, los ojos de dichas entidades son negros, ya que carecen de luz.

 

Aparentemente, hay una barrera o un portal por el que hay que pasar para poder entrar completamente en la luz. Si el espíritu del difunto se mueve más allá de ese portal, avanzará hacia la 5ta densidad, a la cual van las almas de todos los seres después de la muerte.

 

Al morir, el cordón de plata que une al espíritu con el cuerpo físico en la tercera densidad se rompe definitivamente.

 

Sin embargo, no todos los espíritus fallecidos siguen su camino hacia la luz. Algunos se pierden en el camino, ya sea por decisión consciente o por simple ignorancia, muchos quedan atrapados en el estado entre la quinta densidad y la densidad física, la tercera densidad. Algunos autores denominan dicha zona como bajo astral, zona gris o zona intermedia.

 

Aquél que no traspasa el portal, vagabundea por dicha zona y puede que encuentre a algún ser humano al que adherirse para poder seguir disfrutando de las actividades inherentes a la vida física.

 

De ésta forma, el espíritu descarnado se une de forma parcial o total a la mente subconsciente de un individuo “vivo”, ejerciendo un determinado grado de influencia en los procesos mentales, las emociones, la conducta y el cuerpo físico. De esta forma la entidad se vuelve un parásito en la mente del huésped.

 

Una víctima de esta condición puede resultar totalmente amnésica durante episodios de completa toma de control por parte de la entidad.

 

Hay una gran cantidad de razones por las cuales un individuo no completa su transición; como ejemplos podemos citar: Una muerte traumática o repentina puede tomar por sorpresa a la entidad, produciendo un trauma en la conciencia del espíritu recién difunto. Dicha muerte puede provocar diversos estados emocionales que pueden ir desde la sorpresa hasta la furia, el miedo, la desesperación, la culpabilidad, el remordimiento…

 

 

Puede que la entidad se niegue a aceptar su muerte física o quizá sea inconsciente de que ésta se ha producido. Las emociones, sean estas de carácter positivo o negativo, que rayan en la obsesión actúan como un ancla que impide la partida de la entidad.

 

 

Por lo tanto, los sentimientos de odio, culpa, remordimiento, furia, e incluso excesivo amor, pueden interferir con la transición. Falsos sistemas de creencias sobre la vida después de la muerte pueden evitar que el espíritu se dirija hacia la luz; puede que la experiencia de la muerte no coincida con las falsas expectativas o nociones preconcebidas de cómo debería ser.

 

La muerte por sobredosis de drogas o alcoholismo puede provocar que el espíritu del difunto conserve el apetito o el deseo de consumir tales sustancias; al ser un estado de conciencia-energía, el mundo astral no puede satisfacer tales apetitos, por lo que el espíritu decide holgazanear hasta encontrar un sujeto al que adherirse, por ejemplo, un adicto que le proporcionará satisfacción a través de su aparato sensorio-motor. De esta forma el espíritu se convierte en un parásito.

 

Lo mismo puede ocurrir con cualquier tipo de apetito u obsesión asociada al mundo material y físico de la tercera densidad, por ejemplo: comida, sexo, otro ser humano, étc. } Si al morir la persona tenía dentro de sí una o varias entidades parasitarias, la transición puede resultar un proceso difícil.

 

En este caso hay varias posibilidades: El espíritu del recién difunto puede llevar consigo a la entidad parasitaria hacia la luz y de esta forma rescatar al alma perdida.

 

El espíritu del recién difunto puede separarse de la entidad parasitaria y dirigirse solo hacia la luz. Después de la separación la Entidad Parasitaria puede encontrarse nuevamente perdida, por lo que reinicia la búsqueda de otro huésped en quien alojarse.

 

Si la Energía Astral Parasitaria posee una fijación con el individuo al que estuvo adherida, puede esperar hasta la próxima encarnación de éste, localizarlo en el momento en que se produzca el nacimiento, y unírsele nuevamente. Esta intrusión puede ocurrir en repetidas encarnaciones del huésped.

 

Si el espíritu de la persona recién fallecida no puede separarse de la entidad intrusa, quizás por carecer de la energía necesaria, puede también pasar a ser una entidad parasitaria con la otra EAP adherida a él.

 

De esta forma, ambas entidades pueden unírsele a otra persona, la cual a su vez, al morir, queda atrapada, y así sucesivamente, hasta formar verdaderas cadenas de EAPs. Estos espíritus encadenados pueden formar verdaderos cúmulos de entidades errantes. Es necesario comprender que no se trata de una realidad física y que aplicar conceptos que sólo rigen en un estado material es un error fundamental. Los espíritus son energía y no ocupan lugar. Una persona puede tener docenas, hasta cientos de entidades adheridas.

 

Éstas pueden “acomodarse” en el aura o flotar dentro del aura fuera del cuerpo. Si una parte del cuerpo de una persona es particularmente débil, o ha sufrido un accidente o enfermedad, puede alojar a una Entidad Astral Parasitaria que a su vez, se identifica con dicha debilidad. También pueden situarse en cualquiera de los chakras, atraídos por la peculiar energía de uno de ellos.