El Sendero de un Mago- Anécdotas Mago Merlín y Arturo III

Recuerda nuestro mago/a interior en nuestras páginas se llamará Merlín. Él, que representa nuestra sabiduría interior, ha sobrevivido siglos, ha pasado por infinidad de pruebas. Pero nuestro mago reacciona ante la vida del mismo modo: “Él ve”.

 

 

Lección Nº 11

 

El mago es el maestro de la alquimia. La alquimia es transformación. La búsqueda de la perfección se inicia a través de la alquimia. Somos el mundo. Cuando nos transformemos, el mundo en el cual vivimos también se transformará. La búsqueda del heroísmo, esperanza, la gracia y el amor son legados de lo eterno.

 

 

Después de haber vivido tantos años en el bosque con Merlín, Arturo se fue a vivir junto a Sir Héctor y su hijo Kay. Nadie creía que Arturo se había criado junto a un alquimista, por lo cual le pedían reiteradamente muestras de sus conocimientos sobre magia.

Kay había oído hablar que los alquimistas podían convertir los objetos en oro.

 

“¿Aprendiste alquimia?”, le preguntó Kay a Arturo. Arturo asintió con la cabeza. Emocionado Kay le respondió: “Si puedes transformar el plomo en oro, nuestra familia se transformará en la más rica de Inglaterra. Muéstramelo”.

 

Sin decir más palabras, Arturo miró fijamente una jarra de plomo, cerró los ojos y se concentró.

 

Kay esperó impaciente. Habían pasado quince minutos, y Arturo al abrir los ojos vio que la jarra seguía siendo de plomo.

 

“Creo que eres un fraude, Arturo, la jarra sigue siendo de plomo “dijo enfurecido Kay.

 

Arturo ni se inmutó y respondió: “Pues claro que sí. Está allí solo para recordarme algo. Soy yo quien está tratando de convertirse en oro”

 

 

La Alquimia es el arte de la transformación. Según las enseñanzas de los magos la alquimia está para que nosotros podamos pasar de un estado de sufrimiento e ignorancia a uno de iluminación y dicha. La alquimia opera en todo momento. Es imposible impedir las transformaciones que se dan en todos los niveles de la vida. Es nuestra transformación lo que interesa. Comparada con eso, la transformación de un metal en oro, es una minucia.

 

 

La alquimia es una búsqueda constante, y esa búsqueda siempre tiene un mismo propósito: hallar la perfección. De la misma manera que el oro es el más perfecto de todos los metales porque no se corrompe, la perfección del ser humano significa liberarse del dolor, el sufrimiento, la duda y el temor. Y el secreto para llegar a esto, no está en cómo buscar, sino hasta dónde estamos dispuestos a buscar.

 

 

La búsqueda de la perfección es muy personal, y cada paso debe darse en soledad. Una vez que aceptamos que somos el flujo de la vida, la búsqueda de la perfección se convierte en una aventura más allá de lo infinito. Las cosas que son perfectas en nosotros son; la esencia, el ser y el amor y es imposible limitarlas en el espacio. Mientras no te deshagas de las capas que rodean tu alma, no podrás reconocer el núcleo brillante y eterno que anida en tu centro. Somos nuestro propio alquimista encargado de transmutar todos nuestros actos. Su hogar no está en el espacio y el tiempo, sino en lo eterno.

Todos poseemos un Mago en nuestro interior, y lo único que ansia el mago es “nacer”.

 

 

 

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Lección Nº 12

La sabiduría vive, y por lo tanto, siempre es imprevisible. El orden es la otra cara del caos, y el caos es la otra cara del orden. La incertidumbre interior es la puerta a la sabiduría. El aventurero siempre irá acompañado de la inseguridad, pero aunque tropiece, nunca cae.

 

 

La naturaleza de la vida es contener a la vez el caos y el orden. Del desorden surgen patrones que más adelante se disuelven nuevamente en él. El caos y el orden conviven tan estrechamente que no pueden separarse. “Antes de ser una estrella reluciente es preciso ser caos” decía Merlín.

 

A nivel personal, cada uno de nosotros lucha entre el orden y el desorden. Las cosas suelen salirse de su carril, y aquello que fue fresco y maduro acaba por dañarse, lo que era joven envejece y luego muere.

Merlín decía que la muerte es una ilusión y nuestra lucha contra ella es muy real. Ninguno de nosotros sabe a ciencia cierta que es la muerte, pero le tememos tanto que luchamos contra ella con todas nuestras fuerzas, sin darnos cuenta del enorme desorden y caos que generamos en nuestra vida. El mago sabe que la vida siempre se ha organizado desde adentro. Nosotros solemos preocuparnos mucho por lograr la perfección de manera que desperdiciamos horas de lucha y esfuerzo tratando de afirmar nuestra individualidad.

 

La vida moderna está llena de presiones que provienen de todos lados y la mayoría de nosotros reaccionamos tratando de imponer orden. Amamos al orden y tememos al desorden. Por ser imprevisible y estar más allá de nuestro control, el desorden nos produce tensión. Recuerden algo que no haya salido como ustedes lo tenían planeado, por ejemplo; planificar un día de salida en familia y que el auto repentinamente se descomponga y complique la salida. Casi siempre los sucesos como éste y otros se resuelven por sí solos. Siempre habrá una solución, sin embargo es muy factible que nuestros nervios se alteren por lo que nos sucedió y que expresemos un gran malestar.

Lo que quiero decir es que nuestro ego ante determinada situación lo que trata de hacer es luchar contra el caos y tratar de imponer control sobre la situación. El problema es que toda esta lucha va contra la esencia de la vida misma. La vida está compuesta por orden y caos al mismo tiempo, por lo tanto quien busca la perfección debe aceptar el hecho de que siempre habrá incertidumbre, que siempre se sentirá en desequilibrio.

 

“El papel del discípulo es tropezar siempre pero sin caer jamás” decía Merlín.

 

Más allá de que detestemos a la incertidumbre, alguna vez fuimos beneficiados por ella. Pensemos en las oportunidades inesperadas que se nos han presentado en el camino, por ejemplo ofrecimientos de ayuda que jamás esperamos recibir, decisiones impulsivas de hablar con un extraño que a través de su charla nos abrió la puerta a nuevos horizontes, etc.

Ésta es la forma natural de vivir. Los momentos buenos se van intercalando con los momentos malos. De cada momento malo, de cada crisis personal siempre surge algo bueno. Lo que nos resulta difícil es poder pensar así mientras estamos pasando por una situación adversa. Todo pasa, solo la sabiduría es eterna.

 

 

La vida ya está organizada en sí misma. La vida emana de la vida, el botón se abre a la flor, el niño se transforma en adulto. Confía en cada etapa, regocíjate en ella y permite que la siguiente llegue a ti sin esfuerzo alguno” decía Merlín.

 

 

Debemos examinar nuestros temores y dejar de tratar de controlar todo lo que nos sucede en la vida. Esto es una gran aventura en la que nos hemos embarcado, si logramos aceptar la vida como se nos presenta y ceder ante ella, habremos aceptado la realidad. Solo cuando aceptemos la realidad podremos vivir con ella en paz y alegría. Y esto no significa claudicar ante lo malo que nos pueda suceder, es sencillamente lo contrario, es darle paso a nuestra sabiduría para que nos ayude a ver qué es lo que debemos aprender de cada experiencia. Por algo nos suceden las cosas, quiere decir que de esa experiencia algo debemos de aprender, y seguirá sucediendo hasta que finalmente hayamos aprendido.

Deja de creer, si alguna vez lo has creído, que la sabiduría está en la resignación.

 

 

 

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Lección Nº 13

La realidad que experimentamos es el reflejo de nuestras expectativas. Si proyectamos las mismas imágenes todos los días, nuestra realidad será idéntica día tras día.

Después de convertirse en rey, Arturo le contaba a Guinevere, su esposa, las maravillosas experiencias que había vivido en La Cueva de Cristal junto a Merlín. Guinevere no había conocido a Merlín, y se lo imaginaba como un anciano de barba larga y blanca con sabiduría y poderes que nadie lograba ver.

 

“Si en realidad Merlín vivía en un mundo tan distinto al nuestro, te enseñó cómo llegar al él?, le preguntó Guinevere.”

 

“Si, insistía en que mi versión de la realidad, era una ilusión, una alucinación personal impuesta por la mente, mientras que su mundo estaba abierto a todos, ya que su mundo está compuesto totalmente de luz”, dijo Arturo.

 

Guinevere estaba confundida y le preguntó a Arturo: “Sin embargo, tú y yo vemos esta habitación, como la ven las demás personas. No puedo creer que esto sea sólo una ilusión”.

 

Para explicarle a Guinevere el significado de las palabras de Merlín, Arturo le pidió a su esposa que abandonara la alcoba y que no regresara hasta media noche. Ella obedeció y al regresar encontró la alcoba totalmente a oscuras.

 

“Deseo saber que tan bien conoces esta alcoba, por favor describe los objetos que hay en ella sin tocar nada”, dijo Arturo.

 

Guinevere pudo describir cada detalle de su alcoba con exacta precisión.

 

Arturo encendió una vela y le dijo: “Ahora mira”. Al encender la vela Guinevere se sorprendió al ver que la alcoba estaba totalmente vacía. Quedó extrañada de ver aquello.

 

Todo lo que describiste es lo que esperabas encontrar en esta alcoba, no lo que realmente había en ella. Pero tu expectativa es poderosa, incluso sin tener luz, viste lo que esperabas. ¿Acaso no sentías que la alcoba era la misma, y no caminaste con cuidado temiendo tropezar con algo?.

 

Incluso a la luz del día, vamos andando de acuerdo con lo que esperamos ver, oír y tocar. Merlín me dijo que si lograba ver, sin tener ninguna expectativa, nada de lo que diera por hecho sería real. El mundo que el mago ve es el mundo real, una vez que se enciende la luz. El nuestro es un mundo de sombras, por el cual caminamos a oscuras” contestó Arturo.

 

Merlín dice que la verdadera libertad está en lo que uno desconoce, porque todo aquello que conocemos está muerto y en el pasado. Nuestro mundo es como una prisión donde los límites son como jaulas. Sin embargo el ego se siente más seguro y más cómodo dentro de lo que conoce. Nuestra mente genera día tras día las mismas imágenes, estas imágenes son el reflejo de lo que somos, y no obstante el ego las considera como reales.

 

 

Todos experimentamos lo desconocido y lo nuevo, pero pocos reconocemos que “lo desconocido “, encierra en sí una fuerza que nos llama y que a su vez contiene pistas acerca de otra realidad que nos gustaría conocer. Cuando hablo de lo desconocido me refiero a los encuentros casuales que solemos tener cuando vamos caminando por la calle y nos encontramos con alguien que hace tiempo que no veíamos, las coincidencias inesperadas, las premoniciones que solemos tener y después se hacen realidad, los deseos que se cumplen súbitamente, los momentos de dicha imprevisibles, el sentido de sabiduría profunda, todo esto forma parte de un mundo sin límites y desconocido para nosotros porque nunca sabemos cuando nos sucederán estas cosas. En lo más profundo de nuestro corazón debemos decidir entre lo conocido, que nos es familiar y lo desconocido que es un nuevo campo de posibilidades infinitas.

 

 

Solemos aferrarnos a lo que conocemos, por costumbre, por inercia y por temor a lo desconocido. Tememos mucho al cambio, por miedo a que las cosas no salgan como lo teníamos previsto, por miedo a perder lo que nos costó tanto lograr durante años. El temor tiene mucho que ver con permanecer en la realidad que vivimos tal y como la conocemos. Lo desconocido nos genera incertidumbre. Mientras estemos seguros de las cosas, viviremos dentro de los límites que nosotros mismos nos imponemos. Sin embargo, las cosas de las cuales creemos estar seguros tienen paradójicamente muchas cualidades que son desconocidas para nosotros

 

 

Yo creo que la clave está en el “CAMBIO”. Ante cada situación que se nos presenta en la vida, siempre tenemos dos opciones bien claras; optar por el amor o el miedo. Pensemos en esto: tenemos miedo al cambio, miedo de no cambiar, miedo del futuro, y miedo de correr riesgos innecesarios. Tememos a la intimidad, pero también tememos estar solos.

En el otro extremo tenemos al amor y al respeto y a la confianza que debemos tener por nosotros mismos.

 

 

Cuando debemos tomar una decisión importante, tratamos de ver las mil alternativas que se nos pueden presentar, por miedo a equivocarnos. Podemos sentir que si cambiamos determinada cosa o situación, no estamos capacitados, o no servimos para esa nueva situación que se nos presenta. Sentir que uno no sirve, interfiere en la toma de decisiones.

 

 

Podemos sentir miedo, pero podemos hacer lo que deseamos de todos modos. “Si todo el mundo siente miedo cuando se aproxima a algo nuevo en su vida, y sin embargo andan tantos por ahí “haciéndolo” a pesar del miedo, entonces debemos llegar a la conclusión de que “el problema no es el miedo”, el verdadero problema es la manera en cómo abordamos el miedo. Podemos abordarlo desde una posición de poder o de desvalimiento. El hecho de que tengamos miedo ya no viene al caso.” dijo en su libro Susan Jeffer

 

 

Escucha esto: Vemos lo que “Creemos” qué es el problema, y después descubrimos lo que es el verdadero problema. El verdadero problema es sentir “que uno no sirve”, y no amarse a uno mismo. Y si no creemos en nosotros mismos, no es posible ningún tipo de cambio.

 

 

Dios hizo al mundo de manera que debe ser lo suficientemente interesante para mantener viva Su atención. Si descubres que las cosas te cansan, te parecen aburridas, quizás es porque has perdido la capacidad de sentir interés” decía Merlín.

 

Para nuestro ego es difícil aceptar que se abra el camino hacia el cambio. Sin embargo es la única ruta hacia el mundo del mago.

 

Cuando estamos dispuestos a hacer cambios positivos en nuestra vida, atraemos todo lo que necesitamos para que nos ayude a cambiar.

Sólamente tenemos que despojarnos de la idea que “todo lo que conocemos es lo que nos da seguridad” y abrirnos a la posibilidad de aprender cosas nuevas. Tenemos que estar dispuestos a ver las situaciones que vamos creando a nuestro alrededor y sentir que aunque las cosas cambien seguiremos siendo nosotros mismos.

Crecer y cambiar es emocionante aunque para conseguirlo tengamos que enfrentarnos a algunas cosas dolorosas que hay dentro nuestro. No luches jamás contra tus pensamientos, reconócelos y déjalos atrás. El miedo al cambio es un pensamiento y los pensamientos se pueden cambiar.

 

El único que tiene el poder de cambiar tu vida eres tú.

 

 

Referencias

(Parte del texto fue condensado del libro “El Sendero del Mago”, Deepak Chopra, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1997, sumado a nuestras apreciaciones personales)