El Origen de la Navidad- Nacimiento del Cristo Cósmico

 

 

 

SIMBOLOGIA

 

 

*El cuadrado:

 

es el símbolo de la naturaleza cuatrimembrada del hombre: cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y ego (yo).

 

 

*El triángulo:

 

es el símbolo del hombre superior: Yo Espiritual, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu.

está el símbolo de Tarok.

 

Iniciados de los Misterios Egipcios sabían cómo leer este símbolo, y  leer el libro de Toth, que consistía en setenta y seis cartas en las que eran recordados todos los eventos del mundo desde el comienzo hasta el final, desde Alpha hasta Omega. Quienquiera que pudiera combinar los números correctos con las imágenes correctas podría leerlo.

Esta sabiduría de números e imágenes ha sido enseñada desde tiempos primordiales. En la Edad Media todavía desempañaba un importante rol, pero hoy queda muy poco de ella

 

* Alpha y la Omega está el signo de Tao.

 

Nos recuerda la adoración de Dios por parte de nuestros ancestros, porque esta veneración tuvo su origen de la palabra Tao.

 

Antes de que Europa, Asia y África fueran tierras de cultura humana, nuestros ancestros vivían en Atlántida, que fue sumergida por una inundación. En las sagas Germánicas de Niflheim, la tierra de las nieblas, la memoria de la Atlántida aún vive. Pues Atlántida no estuvo rodeada de puro aire. Su atmósfera estaba llena de enormes masas de niebla similar a las nubes y a la niebla en las altas cumbres. El sol y la luna no era vistos claramente en el cielo, pero estaban rodeadas de un arcoíris, un Iris sagrado. En ese tiempo el hombre aún entendía el lenguaje de la naturaleza.

 

Símbolo del Árbol de Navidad de los sonidos IAO — el Alfa y la Omega, precedidos por el Yo.

 

 

 

 

*Tao ( El Yo Soy)

Desde las nubes y las aguas y las hojas y los vientos el sonido corría:  Los Atlantes lo oían y lo comprendían, y sabían que Tao fluía por todo el mundo.Lo que hoy le habla en vaivén de las olas, en el silbar y rugir del viento, en el susurrar de las horas, en el ruido del trueno, ya no es comprendido por él, pero en ese tiempo podía entenderlo. Sentía algo que le hablaba desde cada cosa acerca de él.

 

 

*Pentagrama en la punta del árbol

 

Finalmente, todo lo que permea, impregna el cosmos está presente en el hombre

 

 

El profundo significado del pentagrama puede no ser ahora mencionado, pero es la estrella de la humanidad desarrollándose así misma.

 

 

Es la estrella que todo hombre sabio sigue como hicieron los sabios sacerdotes en tiempos antiguos.

 

 

Simboliza la Tierra que es nacida en la Noche de Consagración, porque la más sublime luz irradia desde la más profunda obscuridad. El hombre vive dirigiéndose hacia un estado cuando la luz nacerá en él, cuando una palabra significativa sea reemplazada por otra.

 

 

Cuando ya no sera dicho “La Obscuridad no abarca la Luz” sino cuando la verdad resonará en el espacio cósmico con las palabras “La Obscuridad le abre camino a la Luz que irradia hacia nosotros en la Estrella de la Humanidad, la Obscuridad cede y comprende la Luz”.

Esto resonará desde la celebración de Navidad, y la luz espiritual irradiará desde ella.

 

Celebremos esta Navidad como la fiesta del más elevado ideal de la Idea de la Humanidad, para que en nuestras almas pueda surgir la alegre confidencia: ciertamente, Yo, también, podré experimentar el nacimiento del hombre superior dentro de mí mismo. El nacimiento del Salvador, del Cristo, también tendrá lugar en mí.

 

El árbol de Navidad con sus velas

 

Mucha gente que sólo conoce el árbol de Navidad con sus velas, cree que el tener un árbol simbolizando la Navidad es una costumbre tradicional que data de tiempos antiguos. Esto, sin embargo, no es el caso. Por el contrario, la costumbre de decorar un árbol de Navidad es más reciente, y no data de más que de unos pocos siglos.

 

Hace solo uno o dos siglos, el Árbol de Navidad se convirtió en un símbolo de los pensamientos y sentimientos que surgen en el hombre en la época navideña. El Árbol de Navidad es un símbolo reciente, pero cada año, de nuevo, revela al hombre una gran verdad eterna. Es por eso que imaginamos que siempre debe haber existido, incluso en el pasado remoto. Es como si desde el propio Árbol de Navidad resonara la proclamación de lo Divino en la extensión cósmica, en las alturas celestiales.

El ser humano puede sentir que esta es la fuente infalible de las fuerzas de paz en su alma que brotan de la buena voluntad. Y así, de acuerdo con la Leyenda de Navidad, la proclamación también resonó cuando los pastores acudieron al lugar del nacimiento del Niño cuya festividad celebramos en Navidad. Para los pastores, resonó desde las nubes: “Desde la expansión cósmica, desde las alturas celestiales, los Poderes Divinos se revelan a sí mismos, trayendo paz al alma humana que está llena de buena voluntad”.

Para nosotros, es un símbolo del árbol del Paraíso, que representa todo lo que sea de naturaleza material. La naturaleza espiritual es representada por el árbol del Paraíso que abarca todo el Conocimiento, y por el árbol de la Vida.

 

Hay una narración que imparte claramente el significado del Árbol del Conocimiento y el Árbol de la Vida. Seth se paró ante las Puertas del Paraíso y rogó que le sea permitido entrar. El Arcángel que guardaba el portal lo dejó entrar. Este es un signo para la iniciación.

 

Seth, ahora en el Paraíso, encontró el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento cercanamente entrelazados. El Arcángel Micael, que se yergue en la presencia de Dios, le dejó tomar tres semillas de estos arbole entrelazados, que, elevados allí como un solo árbol, apuntaban proféticamente hacia el futuro de la humanidad. Entonces toda la humanidad habrá sido invitada y habrá encontrado conocimiento. Sólo el Árbol de la Vida todavía existirá y la muerte ya no será más. Para el tiempo por venir, sólo el iniciado podría tomar las tres semillas de este Árbol, las tres semillas que significan los tres miembros superiores del hombre.

Conexión existe entre el Árbol del Paraíso y la madera de la Cruz

Cuando Adam murió, Seth plantó las semillas en la boca de Adam, y de ellas creció un arbusto ardiente. De la madera cortada de este arbusto, nuevos brotes y hojas verdes continuamente emergían. Dentro del ardiente círculo del arbusto, sin embargo, estaba escrito “Yo Soy El Que Era, Que Es, Que Será”. Esto apunta a la entidad que pasa a través de las encarnaciones, la fuerza de evolución del hombre que repetidamente se renueva a sí misma, que desciende de la luz a la obscuridad y asciende de la obscuridad a la luz (como el mito de Osiris)

 

El báculo con el que Moisés realizó sus milagros fue tallado de la madera del arbusto ardiente. El portal del Templo de Salomón fue moldeado de él. Esta madera fue llevada a las aguas del estanque de Bethesda, y de ella el estanque derivaba su poder.

 

De la misma madera la Cruz del Cristo Jesús fue moldeada, la madera de la Cruz que nos muestra la vida pasando hacia la muerte, pero que al mismo tiempo porta el poder en ella misma de traer nueva vida. El gran símbolo del mundo se erige ante nosotros aquí – vida, que se sobrepone a la muerte. La madera de esta Cruz surgió de las tres semillas del Árbol del Paraíso.

 

 

Aunque la Cruz sea un símbolo de la Pascua, también profundiza nuestro ánimo de Navidad. Sentimos en ella cómo la Idea del Cristo fluye hacia nosotros en una nueva y brotante vida en esta noche de la Natividad del Cristo. Esta idea es indicada en las vivientes rosas que adornan el árbol. Nos dicen que el árbol de la Sagrada Noche no se ha vuelto aún la madera de la Cruz, pero el poder para convertirse en esta madera comienza a surgir en él. Las rosas que crecen desde el verde simbolizan lo Eterno que crece de lo Temporal.

 

 

Luces y velas en el Árbol de Navidad

 

 

Cuando se encienden las velas en el Árbol de Navidad, el alma humana siente como si el símbolo de una realidad eterna estuviese allí, y que este siempre debe haber sido el símbolo de la Fiesta de Navidad, incluso en un pasado muy lejano.

 

Las luces en el Árbol de Navidad se presentan ante nosotros como un símbolo de la Luz espiritual interior que se enciende ante la oscuridad exterior. Y porque lo que sentimos que es la luz espiritual del alma la que brilla en la oscuridad de la Naturaleza parece ser una realidad eterna, imaginamos que el abeto iluminado que brilla en nosotros en la Nochebuena debe haber estado brillando desde que comenzaron nuestras encarnaciones terrenales.

 

Símbolos de  luz que brilla en nuestras propias almas cuando captamos la realidad de lo que  nos proclama simbólicamente en la noche de Navidad el Niño Jesús en su estado de inocencia: el ser más íntimo del alma humana misma, fuerte, inocente, tranquilo, guiándonos a lo largo del camino de nuestra vida hacia los objetivos más elevados de la existencia.

“si alguna vez tu alma es débil, si alguna vez crees que los objetivos de la existencia de la Tierra están más allá de tu alcance, piensa en el origen divino del hombre y toma conciencia de esas fuerzas dentro de ti que también son las fuerzas del amor supremo. Se interiormente consciente de las fuerzas que le dan confianza y certeza a todo tu obrar, a toda su vida, ahora y en todos los tiempos que están por venir.

 

 

En el otoño, cuando la naturaleza exterior se desvanece, cuando las creaciones del sol caen como en un sueño y los órganos de la percepción externa se alejan de los fenómenos del mundo físico, el alma tiene la oportunidad —no solo la oportunidad sino el impulso— de retirarse a sus honduras anímicas más profundas, para sentir y experimentar: ahora, cuando la luz del sol exterior es más tenue y su calor más débil, es el momento en que el alma se retira a la oscuridad pero puede encontrar dentro de sí misma la luz interior, Luz espiritual.

 

 

 

 

 

 

 

 

Misterios de la Navidad en los Discípulos

 

La fiesta en tiempos de Navidad fue conocida en los más antiguos Misterios de todas las religiones en todos lados, y siempre fue celebrada. No es meramente un festival solar exterior, sino uno que conduce al hombre a la divinidad de las fuentes de la existencia.

Fue celebrada anualmente por el más alto iniciado en los Misterios en el tiempo del año cuando la fuerza del sol era más débil y otorgaba menos calor sobre la tierra. También fue celebrada por aquellos para los que no era posible participar en la celebración entera, sino que les era permitido el experimentar sólo la expresión pictórica exterior del más alto Misterio. Esta imaginación ha sido preservada a través de las épocas y ha asumido formas en concordancia con las más variadas confesiones religiosas.

La celebración de la Navidad es el festival de la Noche Santa, que, en los grandes Misterios, era celebrada por aquellas personalidades que estaban preparadas para traer la resurrección de su yo superior dentro de su ser más íntimo. Hoy diríamos: “dentro de su ser interior ellos daban a luz al Cristo”.

Sólo aquellos que no saben nada del hecho de que, además de las fuerzas químicas y físicas, fuerzas espirituales están activas, y que, así como las fueras químicas y físicas tienen tiempos definidos en el cosmos para su acción, así también lo tienen las fuerzas espirituales – sólo tales personas pueden permanecer indiferentes cuando sucede el despertar del Yo Superior.

En los grandes Misterios al hombre le fue permitido contemplar las activas fuerzas en un coloreado brillo, en brillante luz. Le fue permitido percibir el mundo a su alrededor lleno con cualidades espirituales, con seres espirituales, contemplar el mundo del espíritu a su alrededor en el cual él experimentaba la más grandiosa experiencia posible.

Todos los hombres lo experimentaran en última instancia, incluso quizá luego de muchas encarnaciones. El momento llegará para todos cuando el Cristo se elevará dentro de ellos y una nueva visión, una nueva audición despertarán dentro de ellos.

 

1-El despertar a través del  Universo

 

 

Tenía lugar en un tiempo en que la oscuridad en la tierra era mayor, cuando el sol exterior ha alcanzado su punto más bajo en el tiempo de Navidad, porque aquello que estaban familiarizados con los hechos espirituales sabían que en esa época del año, corrientes fluían a través del espacio cósmico y que eran favorables para tal despertar.

En su preparación, al discípulo se le enseñaba que aquel que realmente deseara saber, no debería conocer sólo lo que ha tenido lugar durante miles y miles de años en la tierra, sino que debía aprender a reconocer el curso entero de la evolución humana, dándose cuenta que los grandes festivales tienen su lugar dentro de esta evolución, y que deben ser dedicados a la contemplación de las grandes verdades eternas.

Los discípulos dirigían sus pensamientos hacia el tiempo cuando la tierra no se había aún convertido en lo que es hoy. Sol y luna aún no existían, sino que ambos estaban unidos con la tierra, y la tierra, sol y luna aún formaban un solo cuerpo. El hombre ya existía en ese entonces, pero no tenía un cuerpo; era un ser espiritual sobre el cual ningún solo exterior brillaba.

 

La luz solar estaba dentro de la Tierra misma. Su naturaleza difería de la luz solar actual, que brilla sobre los seres y las cosas desde afuera. Tenía la cualidad de que le era posible irradiar desde dentro de sí, y, al mismo tiempo, irradiar desde dentro de la naturaleza interior de cada ser viviente de la tierra. Luego llegó el momento cuando el sol se separó de la tierra y su luz cayó sobre la tierra desde afuera. El sol tuvo que retirarse de la tierra y el ser interior del hombre se volvió obscuro. Este fue el comienzo de su evolución hacia aquel tiempo futuro cuando él pueda encontrar su luz interior de nuevo radiando en su naturaleza interna.

El hombre debe aprender a conocer las cosas de la tierra por los medios de su naturaleza externa. Evolucionará hacia un tiempo cuando en su naturaleza interna el hombre superior, el hombre espíritu, brillará y radiará otra vez. Desde la luz, a través de la obscuridad, hacia la luz – tal es el curso de la evolución de la humanidad.

2-Su Despertar

 

Los discípulos eran preparados por tales enseñanzas, que eran constantemente impresas en ellos. Llegaba el momento en que, como elegidos, experimentaban por medio de sus despiertos órganos espirituales, la luz  espiritual dentro de ellos. Este sagrado momento llegaba cuando la luz exterior era más débil, en el día en que el sol exterior brillaba menos. En ese día los discípulos eran reunidos, y la luz interior se revelaba a sí misma a ellos.

 

3-Misterios menores

Aquellos que aun no podían participar de esta celebración, les era posible experimentar al menos una semejanza exterior, por la cual aprendían que para ellos también el gran momento llegaría. “Hoy”, les era dicho, “ustedes contemplan sólo una imagen; luego experimentarán lo que ahora ven como semejanza”. Mostraban en imágenes lo que el neófito experimentaría más adelante.

Oiremos hoy acerca de lo que tuvo lugar en los Misterios menores en la noche de Navidad. Era lo mismo en todas partes – en los Misterios Egipcios, los Misterios Eleusinos, los Misterios del Cercano Oriente, los Misterios Caldeo-Babilónicos, así como en los Misterios culto Persa a Mitra y los Misterios Indios de Brahma. En todas partes los discípulos de estas Escuelas de Misterios tenían la misma experiencia a la hora de la medianoche en la Noche de Consagración.

 

 

4-Música de las Esferas

 

Los discípulos se reunían en la noche temprana. En silenciosa contemplación tenían que hacer claro para sí mismos lo que esté más importante evento significaba. En profundo silencio se sentaban juntos en la obscuridad. Para cuando la medianoche se acercaba, habían estado sentados en una habitación obscura por horas. Pensamientos de eternidad impregnaban sus almas.

hacia la medianoche, misteriosos tonos se elevaban, resonando a través de la habitación, aumentando y disminuyendo. Los discípulos que oían estos tonos sabían que esta era la música de las esferas. Entonces la habitación de volvía tenuemente iluminada, una única luz que emanaba de un tenue disco luminoso. Aquellos que veían esto sabían que la esfera negra representaba la Tierra.

 

 

 

5-Experimentar ver el Sol en la hora de medianoche

 

 

El sol, sin embargo, que ordinariamente irradia la tierra, estaba oculto; la tierra no podía ya ver el sol. Entonces alrededor del disco-tierra, por el borde exterior, arcoíris de colores se formaban, anillo sobre anillo. Aquellos que veían esto sabían este era el radiante Iris.

 

A la medianoche un círculo violeta rojizo gradualmente surgía en el lugar de la negra esfera de la tierra. Aquellos que veían esto sabían que este era el sol, que aparecía ante ellos en la hora de la medianoche, cuando el mundo alrededor descansa en una  profunda obscuridad.

 

 

Quienquiera que realmente sea iniciado aprende a experimentar el sol a la hora de la medianoche, pues en él toda materia es borrada. Sólo el sol del espíritu vive en su yo interior e irradia sobre toda la obscuridad de la materia. Este es el momento de mayor gracia en la evolución del hombre, cuando él tiene la experiencia de que vive en la eterna luz liberada de la obscuridad.

 

Año tras año, en la medianoche de la Noche de la Consagración, este momento fue así representado en los Misterios. Esta imagen representaba el hecho de que junto al sol físico existe un Sol Espiritual, el cual, como el sol físico, nace de las tinieblas.

 

 

 

6- Muerte, como signo de vida, el más allá

 

Los discípulos eran guiados hacia una cueva en la cual aparentemente no había nada más que roca – muerte, materia sin vida. Allí ellos tallos de granos elevarse de las piedras como un signo de vida, como una indicación simbólica del hecho de que de la aparente muerte brota, de que de la muerta roca, vida nace. Les era dicho que así como la fuerza del sol, luego de que ha aparentemente muerto, despierta renovada desde ese día, así la nueva vida por siempre es elevada de la vida que muere.

 

 

 

El mismo evento es indicado en el Evangelio de Juan en las palabras “Él debe crecer, pero yo debo menguar”. Juan, el heraldo del Cristo que viene, de la Luz Espiritual, cuyo día festivo cae en el curso del año en la mitad del verano – Juan debe menguar, y simultáneamente con su mengua, la fuerza de la viniente luz despierta, incrementa su poder a la vez que Juan decrece. De igual manera lo nuevo, la nueva vida se prepara en la semilla que debe secarse y decaer para que la nueva planta pueda brotar de ella.

 

 

 

Aprendían la Superación de la muerte por la Vida, que está presente en la muerte en el ser interno de la tierra

 

Los discípulos de los Misterios podían experimentar que en la muerte reside la vida, que de la decadente materia, los nuevos y gloriosos brotes y frutos de la primavera se elevan, que la tierra rezuma fuerzas de nacimiento.

 

 

Esto se mostraba a ellos en la conquista de la luz. Esto ellos sentían y experimentaban cuando veían la luz surgir y brillar en la oscuridad. Ellos contemplaban en la cueva de roca el surgimiento de la borboteante, vida en esplendor y abundancia, de lo aparentemente muerto. Así, la fe en la vida era adoptada por los discípulos.

 

Así eran guiados a elevar en sí mismos lo que puede ser llamado fe en el más grande ideal del hombre. Así ellos aprendían a mirar hacia arriba hacia el más alto ideal de la humanidad

 

 cuando la tierra haya completado su evolución y la Luz brillará para todos los hombres. La tierra entonces se desmoronará en polvo, pero la esencia espiritual permanecerá con todos los hombres que se hayan vuelto radiantes en su naturaleza más íntima a través de la Luz espiritual. Tierra y humanidad entonces despertarán a una existencia más elevada, a una nueva fase de la existencia.

 

Cuando surgió la Cristiandad en el curso de la evolución, portaba este ideal dentro suyo en el más alto sentido. El hombre sentía que dentro de la Cristiandad el Cristo aparecería como el gran Ideal de todo hombre, que Él había nacido en la Noche de Consagración en el tiempo de la obscuridad más profunda como un signo de que por encima de la obscuridad de la materia, un hombre superior puede nacer en el alma humana.

 

 

 

7- Siete grados de Iniciación

1) Los “Cuervos”

les era permitido acercarse sólo hasta el portal del templo de iniciación. Ellos se volvían los intermediarios entre el mundo externo de vida material y el mundo interno de vida espiritual, y ya no pertenecían ni a lo material ni a lo espiritual. Estos Cuervos pueden ser encontrados por doquier.

Siempre son los mensajeros que pasan de un lado hacia el otro entre los dos mundos transmitiendo mensajes. Se encuentran en las sagas Germánicas y mitos. Los Cuervos de Wotan, los Cuervos que vuelan alrededor de la montaña de Kyffhäuser.

 

2) el discípulo era llevado lejos del portal hacia el interior del tiempo de iniciación y alli se preparaba

 

 

3) el Grado de Guerrero

Al pasar ese proceso,maduraba , y  podía pararse ante el mundo para proclamar las verdades ocultas que les era permitido experimentar en el interior del templo.

 

 

 

4) de “León”,

era alcanzado por aquellos cuya consciencia no era meramente la de un hombre individual, sino que abarcaba a una tribu entera. Así el Cristo fue llamado “el León de la Tribu de David”.

 

 

 

5) Israelitas-persas (nombre de su nación)

Un hombre cuya consciencia abarcara toda una nación . Él ya no tenía un nombre propio sino que era designado con el nombre de su nación. . Ahora podemos entender cómo fue que Natanael, fue llamado un verdadero israelita, Jesús de Nazaret…

 

 

6) de “Héroe Solar”

En los Misterios antiguos, antes de que el hombre hablara de un Cristo, hablaba de un Héroe Solar que encarnaba el mismo ideal que está relacionado con el Cristo en la Cristiandad

 Así como el sol completa su órbita en el curso del año trayendo un crecimiento y decrecimiento de la luz, y su calor aparentemente se retira de la tierra y luego nuevamente irradia renovado, así como contiene vida en su muerte y deja que su flujo se renueve, de esa misma manera hace el Héroe Solar que, a través del poder de su vida espiritual, se convierte en maestro sobre la muerte y la noche y la obscuridad.

 

El temor y reverencia pasaban por el alma del discípulo de los Misterios que sabía algo del Héroe Solar, y que experimentaba en Navidad el Nacimiento de un Héroe Solar.

 

 

La encarnación de este ritmo de vida puede ser encontrara en el Héroe Solar. A través de la fuerza del hombre superior nacido en él, conquista el poder de gobernar el ritmo en el curso de su vida. Este Héroe Solar, este hombre superior, nacía en la Noche de Consagración.

 

Cristo Jesús fue también un Héroe Solar y fue concebido como tal en las primeras centurias de la Cristiandad. La fiesta de su nacimiento fue, por lo tanto, ubicada en la época del año cuando, desde los primeros días, el nacimiento del Héroe Solar era celebrado. Esta es también la razón para todo lo que está vinculado con la historia de la vida del Cristo Jesús. La Misa de Medianoche, que los primeros Cristianos celebraban en cuevas, en remembranza de la cueva de rocas de las que, simbolizadas en los crecientes tallos de grano, la vida nacía. La vida terrestre nacía de la roca muerta. ¡Así, también, desde lo inferior, lo Superior, ¡Cristo Jesús, nacía!

 

 

 

 

8- Todo en el Cosmos tiene su curso rítmico

 

 Las estrellas así como el sol, siguen un gran ritmo.Donde el sol cambie su ritmo tan solo por un momento, donde deje su órbita solo un instante, una revolución resultaría en el universo entero de una relevancia inaudita.

 

El ritmo gobierna toda la naturaleza, hasta el hombre. Sólo el hombre hace que la situación cambie. El ritmo que gobierna desde la muerte a través del curso de las estaciones en las fuerzas de crecimiento, propagación,..cesa con el hombre. Él se yergue en libertad,  cuanto civilizado es, más este ritmo decrece. Así como la luz desaparece en Navidad, así aparentemente debe el ritmo desaparecer de la vida del hombre y el caos prevalecer.

 

El hombre, sin embargo, da a luz a un ritmo por propia iniciativa, por su propia naturaleza interior. Debe entonces modelar su vida desde su voluntad que toma su curso dentro de límites rítmicos, fuerte y seguro, como el curso del sol. Así como un cambio en el curso del sol es impensable, asimismo es impensable que el ritmo de una vida así sea interrumpido.

 

 

Su Día de Celebración

Antes, esta Festividad no se celebraba entre el 24 y el 25 de diciembre; el día de la conmemoración suprema para aquellos que entendieron algo de la profunda sabiduría relacionada con el Misterio del Gólgota( estrella) la Festividad era el 6 de enero. La Epifanía se celebrada como una especie de Fiesta de Nacimiento de Cristo durante los primeros tres siglos de nuestra era.

 

 

Era la Fiesta que estaba destinada a hacer revivir en las almas humanas el recuerdo del descenso del Espíritu de Cristo en el cuerpo de Jesús de Nazaret en el Bautismo de Juan en el Jordán. Hasta el año 353 DC, el acontecimiento que los hombres concibieron que tuvo lugar en el Bautismo se conmemoraba el 6 de enero como el Festival del nacimiento de Cristo. Porque durante los primeros siglos de la cristiandad, aún se conservaba una idea del misterio que es de todos los misterios el más difícil de entender para la humanidad, a saber, el descenso del Ser de Cristo en el cuerpo de Jesús de Nazaret.

Es notable que durante los siglos de la cristiandad, donde los poderes de la visión espiritual se desarrollaron de la manera correcta, era sabido por los videntes que la visión penetraba más profundamente durante el período de las Trece noches santas en el momento del solsticio de invierno.  Muchos videntes —educados en los misterios de la era moderna o que poseen poderes de clarividencia heredados— nos hacen evidente que en el punto más oscuro del solsticio de invierno el alma puede tener una visión de todo lo que el hombre debe experimentar debido a su alienación del Espíritu de Cristo.

 

 En el Calendario, el 24 de diciembre es el día dedicado a Adán y Eva, y el día siguiente es la Fiesta de la Natividad de Cristo. Así, la pérdida de una verdad antigua hizo que la fecha del nacimiento de Cristo se colocara trece días antes y se identificara con el nacimiento de Jesús de Nazaret, pero de una manera maravillosa el nacimiento de Jesús de Nazaret está relacionado con el concepto del hombre original en la evolución de la Tierra, su origen en Adán y Eva.

 

Todos los tenues sentimientos y experiencias relacionados con esta fiesta del nacimiento de Jesús que estaban vivos en el alma humana —aunque en su conciencia diurna, los hombres no tenían conocimiento de lo que había detrás— todos estos sentimientos que se agitaban en las profundidades del alma hablaron un lenguaje maravilloso.

 

 

Cuando se perdió la comprensión de lo que había fluido de los mundos cósmicos en el evento que con razón se había celebrado el 6 de enero, las fuerzas que trabajaban en las profundidades ocultas del alma hicieron que se presentara la imagen del hombre como un ser anímico espiritual antes de la encarnación física, en el punto de partida de la evolución como ser humano físico.

 

Y es representado en el Bautismo de Juan en el Jordán y luego a través del Misterio del Gólgota, y cómo las visiones durante las Trece noches son coronadas el 6 de enero por la Imaginación Crística.

Por lo tanto, es correcto nombrar el 6 de enero como el día del nacimiento de Cristo y estas Trece noches como el tiempo durante el cual los poderes de videncia en el alma humana disciernen y perciben lo que el hombre debe experimentar a través de su vida en las encarnaciones desde Adán y Eva hasta el Misterio del Gólgota.

 

 

 

 

¿Por qué la fiesta del nacimiento de Cristo se retrasó trece días y se convirtió en la fiesta del nacimiento de Jesús?

 

De la naturaleza exterior, el hombre cree, porque lo ve con sus ojos, lo que los rayos del sol emiten desde las profundidades de la Tierra, desplegándose en belleza a través de la primavera y el verano, retirándose a esas mismas profundidades en el momento en que la esfera solar exterior se va oscureciendo, y dentro de las profundidades de la Tierra se prepara en las semillas lo que brotará de nuevo el año siguiente.

Debido a que sus ojos lo atestiguan, el hombre cree que la semilla de la planta pasa por un ciclo anual, que debe descender a las profundidades de la Tierra para volver a desplegarse bajo el calor y la luz del sol en primavera.

Pero para empezar, el hombre no tiene la noción de que el alma humana también pasa por ese ciclo. Y tampoco se le revela hasta que se inicia en los grandes misterios de la existencia. Así como la fuerza contenida en la semilla de cada planta está ligada a las fuerzas físicas de la Tierra, así el ser más íntimo del alma humana está unido a las fuerzas espirituales de la Tierra.

 

 

Y así como la semilla de la planta se hunde en las profundidades de la Tierra en el momento que conocemos como Navidad, así el alma del hombre desciende en ese momento a los profundos reinos espirituales, sacando fuerza de estas profundidades al igual que la semilla de la planta para poder florecer en primavera. Lo que el alma experimenta en estas profundidades espirituales de la Tierra está completamente oculto para la conciencia ordinaria. Pero para aquellos cuyos ojos espirituales están abiertos, los Trece Días y las Trece noches entre el 24 de diciembre y el 6 de enero son un tiempo de profunda experiencia espiritual.

Paralelamente a la experiencia de la semilla de la planta en las profundidades de la naturaleza de la Tierra, hay una experiencia espiritual en las profundidades espirituales de la Tierra, verdaderamente una experiencia paralela. Y el vidente para quien esta experiencia es posible ya sea como resultado del entrenamiento o por medio de facultades clarividentes heredadas, puede sentirse penetrando en estas profundidades espirituales.

 

Durante este período de los Trece Días y Noches, el vidente puede ver lo que debe sucederle al hombre por haber pasado por encarnaciones que han estado bajo la influencia de las fuerzas de Lucifer desde el comienzo de la evolución terrenal. Los sufrimientos en el Kamaloca que el hombre debe soportar en el mundo espiritual porque Lucifer ha estado a su lado desde que comenzó a encarnar en la Tierra, la visión más clara de todo esto se presenta en las poderosas Imaginaciones que pueden presentarse ante el alma durante los Trece Días y Noches entre la Fiesta de Navidad y la Fiesta del 6 de enero, la Epifanía.

 

En el momento en que la semilla de la planta está pasando por su período más crucial en las profundidades interiores, el alma humana está pasando por sus experiencias más profundas. El alma contempla una panorámica de todo lo que el hombre debe experimentar en los mundos espirituales porque, bajo la influencia de Lucifer»Ego», se distanció de los Poderes por los cuales fue creado el mundo.

 

Esta visión es más clara para el alma durante estos Trece Días y Noches. Por lo tanto, no hay mejor preparación para la revelación de esa Imaginación que puede llamarse la Imaginación Crística y que nos hace conscientes de que al obtener la victoria sobre Lucifer, Cristo mismo se convierte en el Juez de las obras de los hombres durante las encarnaciones afectadas por la influencia de Lucifer.

El alma del vidente vive desde la fiesta del nacimiento de Jesús hasta la de la Epifanía, de tal manera que se le revela el misterio de Cristo. Es durante estos Trece Días y Noches Santas que el alma puede captar más profundamente, la importancia y el significado del Bautismo de Juan en el Jordán.

 

 

 

 

EL NACIMIENTO DEL ESPÍRITU DEL SOL COMO EL ESPÍRITU DE LA TIERRA

Las Trece Noches Santas/ GA 127/Rudolf  Steiner

Hannover, 26 – XII – 1911

 

 

Los sentimientos de los hombres en  los secretos del cristianismo durante esos primeros siglos

 

 

el Espíritu de Cristo se entreteje a través del mundo que se revela a través de los sentidos y mediante el espíritu humano. En el pasado lejano, este Espíritu de Cristo se reveló a Moisés. El secreto del “yo” humano resonó en Moisés .

 

Esto fue lo que resonó en el alma de Moisés cuando el  Espíritu de Cristo se le apareció en la zarza ardiente. Y este mismo Espíritu de Cristo condujo a Moisés al lugar donde debía reconocerlo en su verdadero Ser.

 

Esto se describe en el Antiguo Testamento donde se dice que el Señor llevó a Moisés al Monte Nebo ‘frente a Jericó’ y le mostró lo que aún debía suceder antes de que el Espíritu de Cristo pudiera encarnar en el cuerpo de un hombre. A Moisés en el Monte Nebo, este Espíritu le dijo: “Pero a ti, a quien me revelé con anticipación, no puedes llevar lo que tienes en tu alma a la evolución de tu pueblo”; porque antes tienes que preparar lo que sucederá cuando se cumpla el tiempo.

 

 

Y cuando, a través de muchos siglos, la preparación evolutiva se hubo completado, el mismo Espíritu por el cual Moisés había sido retenido,  se reveló de hecho a Sí mismo —al hacerse Carne, al tomar un cuerpo humano, el cuerpo de Jesús de Nazaret. Con esto, la Humanidad como un todo fue conducida desde la etapa de Iniciación significada por la palabra ‘Jericó’ a la indicada por el cruce del Jordán.

 

 

Los corazones y las mentes de aquellos que en los primeros siglos de nuestra era entendieron la verdadera importancia del cristianismo se volcaron en el Bautismo en el Jordán de Jesús de Nazaret, en quien Cristo descendió, Cristo el Espíritu del Sol y de la Tierra. Fue esto —el nacimiento de Cristo— lo que fue celebrado como un misterio en los primeros siglos cristianos.

 

 

 

Una mirada a través de la Antroposofia

 

A través de la sabiduría perteneciente a la quinta época de la civilización post-Atlante, brilló en la forma de visión de los vestigios de la antigua clarividencia que aún sobrevivían cuando tuvo lugar el Misterio del Gólgota; brilló en los gnósticos, esos notables e iluminados hombres que vivieron  el punto de inflexión de la antigua a la nueva época, cuya concepción del misterio de Cristo difería en relación con la forma pero no con respecto al contenido, de la nuestra.

Lo que los gnósticos pudieron enseñar se escurrió por el mundo y aunque lo que realmente sucedió en el evento indicado simbólicamente por el Bautismo en el Jordán no fue ampliamente entendido, sin embargo, dio una idea de que el Espíritu del Sol había nacido en ese momento como el Espíritu de la Tierra. Que un Poder cósmico había tomado morada en el cuerpo de un hombre en la Tierra. Y así, en los primeros siglos de la cristiandad, el festival del nacimiento de Cristo en el cuerpo de Jesús de Nazaret, la fiesta de la Epifanía de Cristo, se celebró el 6 de enero.

 

La imagen del niño recién nacido cuya alma aún no ha sido tocada por los efectos del contacto con el cuerpo físico, del niño al comienzo de la evolución física en la Tierra. Pero este no es un niño humano en el sentido ordinario; es el niño que estaba allí antes de que los seres humanos alcanzaran el punto de la primera encarnación física en la evolución de la Tierra. Este es el ser conocido en la Kabbala como el Adam Kadmon Hombre, que descendió de las alturas divinas y espirituales, con todo lo que había adquirido durante los períodos del Antiguo Saturno, Sol y Luna.

 

 

 

La Esperanza

El ser humano en su estado espiritual en el comienzo de la evolución de la Tierra, nacido en el Niño Jesús, fue presentado a la Humanidad por una sabiduría Divina en la fiesta del nacimiento de Jesús en un momento en que ya no era posible comprender lo que había descendido de los mundos cósmicos, de las esferas celestiales a la Tierra, el recuerdo de su origen, de su estado antes del advenimiento de las fuerzas luciféricas en la Tierra, la evolución fue grabándose en las almas de hombres.

 

Y cuando ya no se dio cuenta de que en el sentido más elevado y verdadero podría decirse del Bautismo de Juan en el Jordán: de los mundos cósmicos ha venido a las almas humanas el poder de la Deidad revelada para que la paz pueda reinar entre los hombres de buena voluntad; cuando se perdió la comprensión de cómo se podía presentar esta imagen como una fiesta sagrada, se presentó otra afirmación en su lugar, la afirmación de que al comienzo de la evolución terrestre, antes de que las fuerzas luciféricas comenzaran su trabajo, el hombre tenía una naturaleza, una entelequia que puede inspirarlo con una esperanza eterna.

 

 

El Jesús del Evangelio de San Lucas —no el Jesús descrito en el Evangelio de San Mateo— es el niño a quien adoran los pastores. Para ellos, sonó la proclamación: “Ahora, lo Divino es revelado desde las alturas celestiales, trayendo paz a las almas de los hombres de buena voluntad”.

 

Y así durante los siglos en que la realidad superior estaba fuera del alcance del hombre, se instituyó la fiesta que cada año le recuerda: “Aunque no puedas contemplar las alturas celestiales y reconocer el gran Espíritu Solar, lo tienes dentro de ti, desde el tiempo de tu comienzo terrenal, el Alma-Niño en su estado de pureza, inmaculado de los efectos de la encarnación física; y las fuerzas de este Niño-Alma pueden darte la firme confianza de que puedes vencer a la naturaleza inferior que se aferra a ti como resultado de la tentación de Lucifer”

 

 La vinculación de la fiesta del nacimiento de Jesús con el recuerdo de Adán y Eva dio énfasis al pensamiento de que en el lugar visitado por los pastores, había nacido un alma humana en el estado de inocencia en el que existía el alma antes de la primera encarnación en la Tierra.

Sin embargo, por mucho que las fuerzas del hombre amenacen con declinar y que sus sufrimientos lo dominen, hay dos fuentes infalibles de paz, armonía y fortaleza.

 

A)

Somos guiados a la primera fuente cuando miramos hacia el espacio cósmico, sabiendo que está impregnado por la elevación, el movimiento y la calidez del Espíritu Divino.

si nos aferramos a la convicción de que este Poder Divino-Espiritual que atraviesa el Universo puede impregnar nuestro ser para que nuestras fuerzas no desfallezcan, ahí tenemos el pensamiento de la Pascua, igualmente una fuente de esperanza y confianza fluyendo de las esferas cósmicas.

 

 

B)

 puede surgir del débil indicio de que, como ser anímico espiritual, antes de convertirse en la presa de las fuerzas luciféricas al comienzo de su evolución terrenal, el hombre todavía era parte del mismo Espíritu ahora esperado desde los mundos cósmicos como en el pensamiento de Pascua.

 

Antes del inicio de la influencia luciférica, podemos decirnos: “Todo lo que pueda acontecerle, lo que sea que pueda atormentarle y alejarle de las esferas brillantes del espíritu, de su origen divino es una realidad eterna, oculta aunque sea en las profundidades del alma”.

 

El reconocimiento de este poder interior del alma dará lugar a la firme garantía de que las alturas están a su alcance. Y si conjura ante su alma todo lo que es inocente, infantil, libre de las tentaciones de la vida, libre de todo lo que ya ha sucedido a las almas humanas a través de las muchas encarnaciones desde el comienzo de la evolución terrenal, entonces tendrán una imagen del alma humana como era antes de que comenzaran estas encarnaciones terrenales.

 

Pero un alma —solo un alma— permaneció en esta condición, es decir, el alma del Niño Jesús descrito en el Evangelio de San Lucas. Este alma se mantuvo en la vida espiritual cuando las otras almas humanas comenzaron a pasar por sus encarnaciones en la Tierra.

Este alma permaneció en la tutela de los Misterios más sagrados a través de las épocas Atlante y Post-Atlante hasta el tiempo de los eventos en Palestina. Luego fue enviado al cuerpo predestinado para recibirlo y se convirtió en uno de los dos niños Jesús: el Niño descrito en el Evangelio de San Lucas.

 

Así la fiesta de la Natividad de Cristo se convirtió en la fiesta del Nacimiento de Jesús.

Si comprendemos correctamente este festival, debemos decir: Lo que creemos que renace simbólicamente cada Nochebuena, es el alma humana en su naturaleza original, el espíritu de la infancia del hombre tal como era al comienzo de la evolución de la Tierra; luego descendió como una revelación desde las alturas celestiales. Y cuando el corazón humano puede hacerse consciente de esta realidad, el alma se llena de una paz inquebrantable que nos puede llevar a nuestros elevados objetivos, si somos de buena voluntad. De hecho, es poderosa la palabra que puede resonar en la noche de Navidad, pero no entendemos su importancia.

 

 

La Leyenda del Sueño- Navidad en Noruega

 

 

Es la leyenda que de una forma maravillosamente hermosa relata cómo Olaf Åsteson se inicia, como si fuera por fuerzas naturales, cuando se queda dormido en Nochebuena, duerme durante los Trece Días y Noches hasta el 6 de enero, y vive atravesando todos los terrores que el ser humano debe experimentar a través de las encarnaciones desde el comienzo de la Tierra hasta el Misterio del Gólgota.

 

Y relata cómo cuando llegó el 6 de enero, Olaf Åsteson tiene la visión de la intervención del Espíritu de Cristo en la Humanidad, siendo el Espíritu de Micael su precursor. Espero que en alguna otra ocasión podamos presentar este poema en su totalidad, porque entonces se darán cuenta de que la conciencia de la visión durante los Trece Días y Noches sobrevive incluso hoy y, de hecho, está siendo revivificada. Ahora se citarán algunas líneas características. El poema comienza:

 

 

Ven a escucharme y escuchar mi canción

La canción de una juventud maravillosa,

Te canto de Olaf Åsteson

Quién durmió muchos días. Es la verdad.

Era la víspera de Navidad cuando yacía

Y durmió tanto sin saberlo,

Él no se despertó hasta el decimotercer día

Cuando a la iglesia la gente iba.

Sí, fue Olaf Åsteson

Quién estuvo tanto tiempo durmiendo…

 

 

 

Y así continúa el poema, relatando cómo en su sueño durante los Trece Días y Noches, Olaf Åsteson es guiado a través de todo lo que el hombre debe experimentar a causa de la tentación de Lucifer. Se da una imagen vívida del viaje de Olaf Åsteson a través de las esferas donde los seres humanos tienen las experiencias tan a menudo descritas en relación con el Kamaloca, y de cómo el Espíritu de Cristo, precedido por Micael, fluye en esta visión.

 

Así, con la venida de Cristo en el Espíritu, se hará cada vez más posible que los hombres sepan cómo las fuerzas espirituales tejen y dominan y que las fiestas no han sido instituidas por opiniones arbitrarias, sino por una sabiduría cósmica que a menudo se encuentra más allá del alcance de la conciencia de los hombres, aún funciona y reina a lo largo de la historia.

Esta sabiduría cósmica ha colocado la fiesta del nacimiento de Jesús al comienzo de los Trece Días.

Mientras que la Fiesta de Pascua siempre puede ser un recordatorio de que la contemplación de los mundos cósmicos nos ayudará a encontrar dentro de nosotros la fuerza para conquistar todo lo que es más bajo, el pensamiento navideñosi entendemos la fiesta que conmemora el origen divino del hombre y el símbolo que tenemos delante el día de Navidad en la forma del Niño Jesús— nos dice una y otra vez que los poderes que traen la paz al alma se pueden encontrar dentro de nosotros mismos.

La verdadera paz del alma está presente solo cuando esa paz tiene bases seguras, es decir, cuando es una fuerza que le permite al hombre saber:  “en ti vive algo que, si realmente nació, puede, no debe, guiarte a las Alturas divinas, a los Poderes divinos”, el Amor Incondicional.

 

 

 

 

Durante estas conferencias he hablado de cómo los Reyes Magos de Oriente reconocieron, desde el cielo estrellado, la Venida de Cristo Jesús a la Tierra y de cómo a partir de las visiones derivadas de su interior los sencillos Pastores del campo recibieron la proclamación de este Salvador de la Humanidad. Y hoy vamos a dirigir una vez más nuestra atención a estas dos direcciones de donde, en realidad, le viene todo el conocimiento al hombre, de donde procede el más alto conocimiento de todos, el conocimiento del sentido mismo de la Tierra.

 

 

LOS REYES MAGOS Y LOS PASTORES: LA NUEVA ISIS

Del ciclo:  La búsqueda de la Nueva Isis, la Divina Sophia

GA202, conferencia III

Rudolf Steiner

Dornach, 25 – XII – 1920

 

 

 

el Evento del Gólgota, en el sentido del Misterio de Navidad

 

podemos mirar en dos direcciones:

-hacia el cielo estrellado con todos sus secretos

-hacia el ser interior del hombre con todos sus secretos por el otro.

 

 

En el momento en que se acercaba el Misterio del Gólgota, esta forma de conocimiento que ya se había debilitado y a decir verdad, solo la conservaban algunas individualidades, hombres muy destacados como los tres Reyes Magos de Oriente que sí poseían tal conocimiento de largo alcance.

 

 

Y en el otro lado sólo fue posible para los hombres especialmente sensibles a la receptividad interior, como los Pastores —los hombres del pueblo— capaces de desplegar esas visiones de ensueño. Pero tanto en los Reyes Magos como en los Pastores esto era un legado de ese antiguo conocimiento a través del cual los hombres se habían relacionado con el Universo. La actitud pre-cristiana de los cielos estrellados era tal que los hombres no consideraban a las estrellas de la manera prosaica, abstracta que es lo corriente hoy en día.

 

 

 

 

La leyenda de los tres sabios sacerdotes, los tres reyes

 

Estaba vinculada con la Fiesta del Nacimiento del Cristo. Ellos le trajeron al Niño:

– oro: el símbolo exterior del hombre pleno de sabiduría;

-mirra: el símbolo de la victoria de la vida sobre la muerte

-incienso:  el símbolo del éter cósmico en el cual vive el espíritu.

 

El hecho de que estos hombres de tiempos antiguos hablaran de las estrellas como si fueran seres vivos no se debió, como la ciencia imperfecta cree, a una mera fantasía, sino a una percepción espiritual, aunque atávica, instintiva, de los cielos estrellados. En cuanto a los cielos estrellados en tiempos antiguos el hombre no se limitó a ver puntos o superficies de luz, sino algo espiritual, algo que los hacía capaces de describir las constelaciones como lo hicieron, porque para ellos los planetas de nuestro sistema estaban dotados de alma, eran seres vivos. Los hombres vieron lo espiritual en el amplio cielo de las estrellas.

 

Vieron los cielos estrellados, así como los reinos mineral y vegetal en su realidad espiritual. Fue con la misma facultad de conocimiento que los hombres de la antigüedad vieron estas tres regiones de la existencia. Hablaron de las estrellas como seres dotados de alma así como los minerales y las plantas.

 

No debemos pensar que las facultades cognoscitivas en los tiempos antiguos eran similares a las nuestras. Hace poco les hablé de una etapa de conocimiento que, aunque no es tan diferente de la nuestra, es sin embargo difícil para muchas personas hoy en día hacerse una imagen. Les dije que los griegos, en el primer período de su cultura, no veían el color azul, que los cielos no eran azules para ellos. Ellos percibían los colores que se encuentran más hacia el lado activo, hacia el lado del rojo-amarillo. Tampoco pintaban con los tonos de azul que conocemos. El azul llegó más tarde al rango de la percepción humana.

 

 

Piensen en todas las tonalidades azules ausentes del mundo y, por lo tanto, del verde que se veía diferente de lo que se ve hoy en día, y se darán cuenta de que el mundo que rodeaba al griego no se le aparecía como le aparece hoy ante la humanidad. Para los hombres de épocas mucho más antiguas, el mundo circundante difería aún más. Y más tarde, del mundo visto por los hombres de antaño, se fue retirando lo espiritual: se retiró de los mundos de las estrellas, de los minerales, de las plantas. Los vívidos colores activos se volvieron más apagados y de las profundidades apareció lo que se experimenta como azul.

 

 

A medida que surgió la facultad de percibir el azul, de los colores más oscuros, lo que los hombres de la antigüedad experimentaron en la astrología que les hablaba en un lenguaje vivo, activo y lleno de color, se transformó en la geometría y mecánica gris e incolora que, al dibujarlos como lo hacemos desde nuestro ser interior, ya no nos permite leer del entorno los secretos de los mundos estrellados. La antigua astrología se transformó en el mundo que imaginamos hoy en el sentido de Copérnico, Galileo, Kepler, en el mundo de la mecánica celeste, de las matemáticas.

 

 

Esto por un lado. En el otro lado, en los tiempos antiguos los hombres poseían una profunda facultad interior para percibir lo que fluía a su alrededor desde la Tierra: los fluidos de la Tierra. Los fluidos de la Tierra, las cualidades de la Tierra se anunciaban como la contrapartida de los cielos estrellados a ciertas facultades internas de percepción.

 

El hombre en los tiempos antiguos era muy sensible a las características del clima de su país, del suelo en el que vivía. Un trozo de tiza o granito se experimentaba como diferentes radiaciones de la Tierra. Pero esto no era un sentimiento o experiencia tenue; surgía como colores o nubes interiormente sentidas, interiormente experimentadas. Así el hombre experimentaba las profundidades de la Tierra; como también el alma en su prójimo y la vida de los animales.

 

 

Las experiencias eran más vivas, más intensas.  Fue con una facultad de conocimiento externo, con su atávica e instintiva clarividencia que el hombre contemplaba la espiritualidad de los cielos estrellados, la espiritualidad de los minerales y las plantas; y fue con una visión instintiva interior que percibía lo que estaba viviendo espiritualmente en las profundidades de la Tierra. No solo hablaba de la tiza de la Tierra, sino que también experimentaba los seres elementales específicos: los del tipo de la tiza, otros tipos del granito o gneis.

 

 

Sentía lo que estaba viviendo en otros seres humanos como un aura, pero un aura otorgada al hombre de la tierra; particularmente sintió a los animales con su aura como seres terrestres. Era como si la Tierra, el suelo y el calor interior de la Tierra continuaran en todo el mundo animal. Cuando el hombre de la antigüedad veía las mariposas sobre las plantas, veía arrastrar con ellas lo que se elevaba de la Tierra; como en una nube áurica observaba la vida animal fluyendo sobre la Tierra.

 

 

Todo esto se retiró gradualmente permaneciendo el mundo prosaico para la facultad de percepción del hombre que ahora se volvió externa. Comenzó ahora a contemplar el mundo a su alrededor mientras lo contemplamos, en sus colores y demás, sin percibir lo espiritual. Y lo que el hombre había visto una vez a través de sus facultades perceptivas interiores se transformó en nuestro conocimiento actual de la naturaleza; y lo que él había contemplado espiritualmente a través de sus facultades del conocimiento externo se transformó en nuestras matemáticas y mecánica modernas.

 

Así, de las cualidades que los simples pastores del campo trajeron a su visión interna, hemos desarrollado la visión moderna de la naturaleza; y de lo que los Magos del Este trajeron a su facultad de percibir la Estrella, hemos desarrollado nuestras secas matemáticas y mecánica. Las facultades de la percepción externa e interna eran todavía tan ricas en hombres individuales en ese momento, que el misterio del nacimiento de Jesús pudo anunciarse desde ambos lados.

 

¿Qué es lo que realmente subyace en esta facultad perceptiva?  Durante el período entre la muerte y un nuevo nacimiento, durante el tiempo en el que vivimos antes del nacimiento a la existencia terrenal hemos atravesado literalmente, las extensiones cósmicas. Nuestra individualidad no está unida entonces al espacio encerrado por la piel; nuestra existencia se extiende sobre el espacio cósmico. Y la facultad de la visión mágica todavía poseída por los hombres sabios de Oriente era esencialmente una facultad que entraba con fuerza en el ser humano desde el período entre la muerte y el nacimiento —es decir, que era una facultad “prenatal”. Lo que el alma vivió antes del nacimiento en el mundo de las estrellas se despertó para convertirse en una facultad especial en aquellos que eran alumnos de los Reyes Magos.

 

Y cuando los pupilos de los Magos desarrollaron esta facultad particular, de hacerles capaces de decir, al comprender: “Antes de venir a esta Tierra, tuve experiencias concretas con Mercurio, con el Sol, con la Luna, con Saturno, con Júpiter”. Y esta memoria cósmica les habilitaba para contemplar lo espiritual en el mundo exterior, así, como para ver el destino del hombre en la Tierra. Ellos lo vieron salir de su recuerdo de la existencia antes del nacimiento, en el mundo de las estrellas.

 

 

Las facultades mediante las cuales se percibían las profundidades de la Tierra, los misterios de las almas de los hombres y la naturaleza de los animales, fueron facultades que al principio se desarrollaron en forma germinal en el ser humano y que se manifestaban por primera vez después de la muerte: pero eran facultades juveniles, potencialmente germinales. Aunque es después de la muerte (dificultades, dolor, experimentar)  estas facultades se vuelven particularmente creativas, en la vida terrenal surgen como fuerzas potencialmente germinales durante el primer período de la vida terrenal, en el niño. Las fuerzas del crecimiento en el niño que brotan y retoñan de lo espiritual, estas fuerzas del niño se retiran en la vida posterior del ser humano. Se retiran y entonces nos llenamos más con esas fuerzas que estaban allí antes del nacimiento.

 

 después de la muerte, estas fuerzas infantiles vuelven a aparecer. Solo los hombres especialmente dotados los retenían hasta la vejez. Ya he dicho aquí que las facultades de genio que tenemos en los últimos años de vida se deben al hecho de que hemos permanecido más infantiles que aquellos que no tienen estas facultades o las tienen en menor grado. El mantenimiento de las facultades infantiles en la vida posterior nos dota de facultades inventivas y demás. Mientras más podamos retener las facultades infantiles en los años maduros, más creativos somos. Pero estas fuerzas creativas aparecen de nuevo más particularmente después de la muerte.

 

 

Entre los pueblos individuales de la época precristiana, las facultades posteriores a la muerte pudieron ser fructificadas por aquellos en las que habían permanecido desde antes del nacimiento. Debido a que tales hombres permitieron que el tipo de conocimiento poseído por los Reyes Magos de Oriente se retirara y el conocimiento posterior a la muerte pasara a primer plano, y debido a que las facultades prenatales fueron capaces de fructificar las facultades posteriores a la muerte, se desarrolló el regalo de la profecía en estos hombres, el don de predecir el futuro proféticamente con las facultades adquiridas después de la muerte.

Aquellos a quienes llamamos los Profetas Judíos eran hombres en quienes las facultades post-mortem estaban particularmente desarrolladas; pero estas facultades no permanecieron meramente en la vida instintiva, como en los simples pastores del campo a quienes se hizo la anunciación, fueron penetradas por esas otras facultades que se habían desarrollado con mayor intensidad entre personas como los Magos del Este, y que los llevo a un conocimiento especial relacionado con los secretos de las estrellas y los acontecimientos en los cielos.

 

 

Ahora les quedará claro que la proclamación a los pastores en el campo y el conocimiento de los Reyes Magos de Oriente estuvieran necesariamente de acuerdo. El conocimiento que poseían los Reyes Magos del Este era tal que pudieron contemplar los profundos secretos de los cielos estrellados.

Esos mundos en los que el hombre vive entre la muerte y el nuevo nacimiento, esos mundos de donde provienen las facultades que les permitían penetrar en el cielo estrellado, y acrecentar este conocimiento con esta visión: de ese mundo que no pertenece a la vida entre el nacimiento y la muerte sino a la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento, de ese mundo, un Ser, el Cristo, baja a la Tierra. El acercamiento de Cristo fue revelado a los Magos por su conocimiento de las estrellas.

 

 

¿Y cuál fue la revelación para los pastores en el campo, cuya facultad especial era experimentar las profundidades de la Tierra? — La Tierra se convirtió en algo diferente cuando el Cristo se acercaba. La Tierra sintió este enfoque de Cristo, llevó consigo nuevas fuerzas debido al enfoque de Cristo. Los pastores de corazón puro en el campo sintieron, desde lo más profundo, lo que la Tierra estaba reflejando, la forma en que la Tierra reaccionaba al acercamiento de Cristo, su Voluntad. Así, las extensiones cósmicas proclamaron a los Magos de Oriente lo mismo que las profundidades de la Tierra proclamaron a los pastores.

 

 

 

Podemos acercarnos a la profundidad y la importancia del conocimiento en los Reyes Magos y la proclamación a los pastores como se narra en el Nuevo Testamento cuando tratamos de comprender la naturaleza del conocimiento humano y de la voluntad humana —facultades conectadas con la existencia antes y después de la muerte.

He dicho que lo que era un mundo de espíritu para los hombres de la antigüedad, —las estrellas, los minerales y las plantas— se ha convertido para nosotros en el tapiz del mundo de los sentidos; lo que antes era conocimiento interno ha llegado a la superficie. Si nos imaginamos el conocimiento de los pastores como interior y lo que se manifestó en los Reyes Magos como exterior, fue este conocimiento exterior en los Magos el que se extendió al espacio y percibió el espíritu. La vida interior conduce a la percepción de las profundidades de la Tierra

 

 

El tipo de conocimiento interno manifestado en los pastores (rojo en el diagrama) va avanzando, durante la evolución posterior de la humanidad, cada vez más hacia afuera y se convierte en la percepción externa actual, se convierte en lo que llamamos percepción empírica.

 

Lo que les dio a los Magos su conocimiento del mundo de las estrellas se dibuja hacia adentro, más hacia atrás, hacia el cerebro y se convierte en nuestro mundo matemático y mecanicista (verde en el diagrama).

 

 

lo que era el conocimiento interno, la imaginación pictórica, ingenua e instintiva en los tiempos precristianos se convierte en nuestro conocimiento externo, percepción a través de los sentidos.

 

 

Lo que una vez fue conocimiento externo que abarca el mundo de las estrellas, se dibuja hacia adentro y se convierte en el mundo seco, geométrico-matemático y mecanicista que ahora extraemos de nuestro interior.

A través de la iluminación interior, el hombre de hoy experimenta un mundo matemático y mecanicista.  Solo personas excepcionales como Novalis fueron capaces de sentir y expresar la poesía y la imaginación profunda de este mundo interno matemático. Este mundo del que Novalis canta las alabanzas en un lenguaje tan hermoso es, para el hombre común de hoy, el mundo seco de triángulos y cuadriláteros, de cuadrados, sumas y diferencias.

 

El ser humano ordinario es lo suficientemente prosaico como para sentir que este mundo es estéril, seco; él no tiene amor por eso. Novalis, que era una persona sobresaliente, canta sus alabanzas porque todavía estaba vivo en él un eco de lo que era este mundo antes de que se hubiera adentrado. En aquellos tiempos, era el mundo en el que se percibía el Espíritu de Júpiter, el Espíritu de Saturno, el Espíritu de Aries, de Tauro, de Géminis.  Fue el antiguo mundo de estrellas lleno de luz el que se ha retirado y en la primera etapa de su retirada se convierte en el mundo que nos parece seco, matemático, mecanicista.

 

 

La facultad que se intensificó en una forma diferente en los Pastores en la percepción de la voz del Ángel en las alturas se ha secado, es estéril y débil en nosotros —se ha convertido en nuestra percepción del mundo exterior de los sentidos; con ella hoy percibimos minerales y plantas, mientras que con la antigua facultad, aunque apenas articulada, los hombres percibían las profundidades de la Tierra o el mundo de los hombres y los animales.

 

 

Lo que hoy se ha desvanecido en el universo matemático-mecanicista, lo que una vez fue Astrología, contenía tal poder que el Cristo fue revelado a los Magos como un Ser de los Cielos. Lo que hoy es nuestro conocimiento ordinario a través de los sentidos, con el cual solo vemos la superficie verde de la hierba, las pieles marrones de los animales y similares —este tipo de conocimiento, cuando todavía estaba interiorizado, cuando aun no se había extendido hacia fuera, a los ojos, a la piel, le reveló a los pastores la profunda influencia en la Tierra, el poder con el que el Cristo trabajaría en la Tierra, lo que el Cristo sería para la Tierra.

Nosotros, mis queridos amigos, debemos encontrar el camino por el cual la facultad interna que ahora es seca matemática pueda intensificarse pictóricamente en la imaginación. Debemos aprender a captar la Imaginación que nos ha dado la Ciencia Espiritual. ¿Qué está contenido en estas Imaginaciones?  En verdad, son una continuación de la facultad con la que los Magos de Oriente reconocieron el acercamiento de Cristo. Las Imaginaciones son los brotes, los vástagos de lo que los hombres de la antigüedad vieron en las constelaciones estrelladas, las imaginaciones estelares, las imaginaciones minerales, en oro, plata y cobre.  Los hombres de antaño percibían en Imaginaciones y sus descendientes son las facultades matemáticas actuales. Las facultades matemáticas de hoy se convertirán en aquellas facultades que comprenden las Imaginaciones. Así, mediante el desarrollo de las facultades internas, los hombres tendrán que buscar la comprensión del Ser de Cristo.

Pero la percepción externa también debe profundizarse, hacerse más profunda. La percepción externa ha descendido de lo que una vez fue la vida de las experiencias internas, del instinto en el hombre. El poder que entre los pastores del campo todavía estaba interiorizado en sus corazones, está hoy solo en los ojos y oídos; se ha desplazado completamente a la parte externa del hombre y, por lo tanto, percibe solo el tapiz exterior del mundo de los sentidos. Este poder debe ir aún más hacia afuera. Para este fin, el hombre debe poder abandonar su cuerpo y alcanzar la Inspiración. Esta Inspiración, esta facultad de percepción que se puede alcanzar hoy, será, a partir de la Ciencia Espiritual, capaz de dar lo mismo que se dio en la proclamación al ingenuo conocimiento interno de los pastores en el campo.

La Astrología tal como lo fue para los Magos, la visión del corazón como lo fue en los Pastores. Con el conocimiento que proviene de la Ciencia Espiritual a través de la Imaginación y la Inspiración, el hombre se elevará a la realización espiritual del Cristo viviente.

 

Los hombres deben aprender a comprender cómo Isis, la viviente y divina Sophia, tuvo que desaparecer cuando llegó el momento del desarrollo que ha llevado la Astrología a las matemáticas, a la geometría, a la ciencia de la mecánica. Pero también se entenderá que cuando la Imaginación viva resucite de las matemáticas, la fonometría y la geometría, esto significa el hallazgo de Isis, de la nueva Isis, de la divina Sofía a quien el hombre debe encontrar si el Poder de Cristo que es suyo desde el Misterio del Gólgota está vivo, completamente vivo, es decir, lleno de luz dentro de él.

Estamos parados ante un punto de inflexión en el tiempo, mis queridos amigos.  La Tierra exterior ya no proporcionará al hombre las cosas que se ha acostumbrado a exigir en los tiempos modernos. Los conflictos creados por las terribles catástrofes de los últimos años ya han transformado una gran parte de la Tierra en un campo donde la cultura yace en ruinas. Seguirán otros conflictos. Los hombres se están preparando para la próxima gran guerra mundial. La cultura naufragará de muchas maneras. No se obtendrá nada directamente de lo que a la humanidad moderna le parece ser de mayor valor para el conocimiento y la voluntad. La vida terrenal externa, en la medida en que es un producto de los primeros tiempos, pasará, y es una esperanza completamente inútil creer que los viejos hábitos de pensamiento y voluntad puedan continuar. Lo que debe surgir es un nuevo tipo de conocimiento, un nuevo tipo de voluntad en todos los dominios. Debemos familiarizarnos con el pensamiento de la desaparición de una civilización; pero debemos mirar al corazón humano, al espíritu que mora en el hombre; debemos tener fe en el corazón y el espíritu del hombre a fin de que a través de todo lo que podamos hacer dentro de los restos de la antigua civilización, surjan nuevas formas, formas verdaderamente nuevas.

Tampoco surgirán estas formas si no tenemos en cuenta con toda seriedad qué es lo que debe suceder por el bien de la humanidad.  Lean en el libro “Como se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores” y encontrarán que dice que un hombre, cuando desea obtener un conocimiento más elevado, debe emprender lo que allí se llama el encuentro con el Guardián del Umbral.

  Se dice que esta reunión con el Guardián del Umbral significa que querer, sentir y pensar están separados de cierta manera, que debe surgir una trinidad de la unidad caótica en el hombre. La comprensión que debe llegar al alumno de la Ciencia Espiritual a través del conocimiento de lo que es el Guardián del Umbral, debe llegar a toda la Humanidad con respecto al curso de la civilización. En la experiencia interna, aunque no en la conciencia externa, la humanidad está pasando por una región que también se puede llamar la región del Guardián del Umbral.

Así es, mis queridos amigos; La humanidad actual está pasando por un umbral en el que se encuentra un Guardián, un Guardián lleno de significado y gravedad. Y este grave Guardián dice: “No se aferren a lo que ha venido como un trasplante de antaño; miren en sus corazones, en sus almas, que pueden ser capaces de crear nuevas formas. Solo pueden crear estas nuevas formas cuando tienen fe en que los poderes del conocimiento y de la voluntad para esta creación espiritual pueden salir del mundo espiritual”. Lo que es un evento de gran intensidad para el individuo que entra en los mundos del conocimiento superior, procede inconscientemente en la humanidad actual como un todo. Y aquellos que se han unido a la comunidad antroposófica deben darse cuenta de que es una de las cosas más necesarias en nuestros días el llevar a los hombres a entender que está pasando por la región que es el Umbral.

Así como el hombre, el conocedor, debe darse cuenta de que su pensamiento, sentimiento y voluntad se separan en cierto sentido y deben mantenerse unidos de una manera superior, debe hacerse inteligible para la humanidad moderna que la vida espiritual, la vida de los derechos, y la vida económica deben separarse la una de la otra y crear una forma más alta de unión del Estado de la que ha sido hasta ahora. Ningún programa, idea o ideología puede hacer que los individuos reconozcan la necesidad de esta triple condición del organismo social. Es solo un conocimiento profundo del desarrollo futuro de la humanidad lo que revela que este desarrollo ha alcanzado un umbral donde se encuentra un grave guardián. Este Guardián exige de un individuo que está avanzando a un mayor conocimiento: Sométete a la separación en pensar, sentir y querer. Él exige a la Humanidad como un todo: Separa lo que hasta ahora ha estado entrelazado en una unidad caótica en el ídolo del Estado; separa esto en una Vida espiritual, un Estado de equidad y un Estado económico… de lo contrario no habrá progreso posible para la humanidad, y el viejo caos se desmoronará. Si esto sucede, no tomará la forma que es necesaria para la humanidad, sino una forma ahrimánica o luciférica. Solo a través del conocimiento científico espiritual del paso del umbral en nuestros días actuales puede dar forma Crística a este caos.

Esto, queridos amigos, es algo que debemos decirnos a nosotros mismos también en el momento de Navidad, si comprendemos correctamente la Antroposofía. El niño pequeño en la cuna debe ser el niño que representa el desarrollo espiritual hacia el futuro del hombre. Así como los Pastores en el campo y los Reyes Magos de oriente fueron después de la proclamación para ver cómo aquello que debía llevar a la humanidad hacia adelante apareció como un recién nacido, así también debe el hombre dirigirse a la Ciencia Espiritual percibir, en ella en la forma del niño aquello que debe hacerse para un futuro Organismo Social Tripartito basado en la Ciencia Espiritual. Si la forma antigua del estado no se hace triple, tendrá que reventar y estallara porque desarrollará por un lado una vida espiritual totalmente caótica, completamente ahrimánica y de carácter luciférico, y por el otro lado una vida económica de carácter luciférico-ahrimánico de nuevo. Y tanto la una como la otra arrancaran para sí pedazos de la estructura estatal. En Oriente tendrá lugar el desarrollo de estados espirituales ahrimánico-luciféricos; en Occidente se desarrollará una vida económica ahrimánica-luciférica —si el hombre no se da cuenta, a través de la impregnación de su ser por Cristo, de cómo puede evitar esto, de qué manera puede emprender desde su propio conocimiento y desde su voluntad, la “trimembración” de aquello que está tendiendo a disgregarse.

Este será el conocimiento humano impregnado por Cristo; y será una voluntad humana permeada por Cristo. Y únicamente podrá sobrevivir disociando en tres miembros lo que ahora continúa como estado unitario. Y aquellos que se destacan adecuadamente en la vida espiritual reconocerán, como lo hicieron los pastores en el campo, qué es lo que la Tierra experimenta a través de Cristo. Y aquellos que se ubican correctamente dentro de la vida económica, dentro de las asociaciones económicas, desplegarán, en el verdadero sentido, una voluntad que trae un Orden Social Cristificado.

 

 

 

 

 

 

Curiosidades

 

La Fiesta de Navidad, que estamos a punto de celebrar, gana nueva vida a través de una profunda mirada espiritual del mundo. En un sentido espiritual, la Fiesta de Navidad es una fiesta solar, y como tal debemos familiarizarnos con ella hoy.

 

La RosaCruz también expresa este símbolo de la muerte de la naturaleza inferior y, brotando de ésta, la resurrección de la superior. Goethe expresó el mismo pensamiento en las palabras:

 

 

Mientras no hayas

Muerto y renacido

 

 

No eres sino un sombrío invitado

Sobre la oscurecida Tierra

 

También oiremos aquel hermoso apostrofe al sol que Goethe puso en la boca de Fausto:

Los pulsos de la vida laten con nueva animación

para saludar amorosos el etéreo crepúsculo.

Esta noche también tú, Tierra, estuviste firme,

y con renovados bríos alientas a mis pies;

empiezas ya a rodearme de placer,

despiertas y excitas en mí una enérgica resolución:

la de aspirar sin tregua a la más elevada existencia.

El mundo está abierto ya en una luz crepuscular;

la selva deja oír los mil acentos de la vida;

fuera del valle y el valle mismo extiéndese una faja de neblina;

empero la celeste claridad desciende hasta las profundidades,

y las ramas de los árboles, dotadas de nuevo vigor,

surgen del vaporoso abismo en que dormían sepultadas.

Así también del fondo en que la flor y la hoja destilan temblorosas perlas,

destácase claramente color sobre color.

Todo cuanto me circunda se trueca para mí en un paraíso.

Tienda la vista a lo alto.

Las gigantescas cumbres de las montañas anuncian

ya la hora más solemne.

Antes de tiempo pueden gozar de la eterna luz,

que más tarde desciende hasta nosotros.

Por las verdes praderas de las vertientes de los Alpes

difúndese ahora una nueva luz, una nueva claridad,

que por grados llega a las hondonadas…

¡Aparece el sol…!

Y ¡ay!, deslumbrado ya,

vuelvo el rostro, herido por el dolor de mis ojos.

Lo propio acontece cuando una ardiente esperanza

que, a fuerza de lucha, en lo íntimo de nuestro ser se ha convertido en sublime anhelo,

halla abiertas de par en par las puertas de la realización.

Pero si de aquellas eternas profundidades

surge de golpe un torrente de llamas, nos quedamos suspensos:

queríamos encender la antorcha de la vida, y nos envuelve un mar de fuego.

Y ¡qué fuego!

¿Es el amor, es el odio,

que ardientes nos rodean con espantosas alternativas de dolor y regocijo,

de suerte que nuevamente dirigimos la vista a la tierra

para guarecernos bajo el velo más juvenil?

Quédese, pues, el sol a mi espalda.

Con embeleso creciente

contemplo la catarata que se precipita estruendosa por el escarpado peñasco.

De salto en salto, se revuelve derramándose primero en mil corrientes

y luego en otras mil,

y levantando en el aire con bronco fragor masas de espuma.

Pero ¡cuán majestuoso, naciendo de esta tempestad,

se redondea el cambiante arco multicolor,

tan pronta claramente dibujado,

como perdiéndose en el aire

y esparciendo en torno una lluvia fresca y vaporosa!

Esto retrata el afán del hombre.

Medita sobre ello y lo comprenderás mejor:

en ese colorado reflejo tenemos la vida. [1].

Goethe permite que su representante de la humanidad hable estas poderosas palabras en la presencia del radiante sol de la mañana que se eleva. Pero no es este sol despertando renovado cada mañana, con el que nosotros tenemos relación en la fiesta de la que hablamos hoy. Este sol es un ser de honduras mucho más profundas, y su naturaleza será un leitmotiv, motivación de nuestras presentes consideraciones.

Ahora oiremos las palabras que reflejan el profundo significado del Misterio de Navidad. Estas palabras han sido oídas por muchos discípulos de los Misterios de todas las épocas antes de entrar a los Misterios mismos:

Contempla el Sol

A la hora de la medianoche,

Y construye con rocas

En la arcilla sin vida.

Para encontrar en el declive del mundo

Y en la noche de muerte

El nuevo comienzo de la Creación

Y la fuerza joven de la mañana.

Deja que las alturas revelen

La palabra eterna de Dios,

Puedan las profundidades preservar y sellar

El pacífico tesoro.

Viviendo en la oscuridad

Ahora crea un Sol!

Tejiendo en substancia

Conoce la Dicha del Espíritu!

 

Die Sonne schaue

um mitternächtige Stunde.

Mit Steinen baue

im leblosen Grunde.

So finde im Niedergang

und in des Todes Nacht

der Schöpfung neuen Anfang,

des Morgens junge Macht.

Die Höhen lass offenbaren

der Götter ewiges Wort;

die Tiefen sollen bewahren

den friedensvollen Hort.

Im Dunkel lebend

erschaffe eine Sonne.

Im Stoffe webend

erkenne Geistes Wonne.[2]

 

 

 

 

2] Por Rudolf Steiner.

[1] Esta conferencia fue impartida junto a un iluminado árbol de Navidad adornado con los signos descriptos aquí, así como con treinta y tres velas de cera y frescas rosas rojas.

 

 

 

 

 

BIOGRAFIA

 

https://antropo-sophia.blogspot.com/2018/12/tres-conferencias-sobre-navidad.html?fbclid=IwAR3mRHislSTPUkZNzMwhcOWTY8AX2k58WnqStd_2TxcW4h5hzKR7K8O2KLk